
Odio las etiquetas. Normalmente lo único que hacen es encasillar y dar una información exageradamente generalizada sobre el elemento etiquetado. Es algo que ocurre frecuentemente con las personas, así que... ¿cómo no va a ocurrir en el "masificado" mundo del cómic o en el cinematográfico...?
En el mundo del cómic es algo que ocurre constantemente (el término "cómic gay" es un buen ejemplo)y en muchas ocasiones sólo sirve para "alertar" al posible lector o comprador de lo que se encontrará en su interior, rompiendo en ocasiones, esa magia que se esconde al abrir un ejemplar por la portada sin saber que nos deparará exactamente...
Y con el cine ocurre tres cuarto de lo mismo... Pero entonces... ¿qué sucede cuando un cómic, un libro.... una persona... se escapa de de esas marcadas directrices siendo difícil etiquetarla y encasillarla en un género, tendencia o actitud? Un buen ejemplo es "Shortbus", la particular obra maestra de John Cameron Mitchell y una de mis películas favoritas...
A medio camino entre el drama y la película porno más estimulante, "Shortbus" es un viaje desgarrador a lo más profundo de los sentimientos humanos... Una visión radicalmente real sobre las relaciones interpersonales que huye de los tópicos, lo políticamente correcto o la censura. Las reacciones del espectador ante esta película son bastante opuestas: o te fascina o te asquea... pero lo que está claro es que "Shortbus" es una película diferente que pone a prueba a todos aquellos obsesionados con etiquetarlo o encasillarlo todo.
A mi sinceramente me encantó y me descubrió una forma diferente de percibir las cosas... Realmente una experiencia muy, muy inspiradora.